
Michelle no hizo más que incorporarse. Miró con mucho temor esa carta maldita de sus pesadillas
-No puede ser...-musitó- Simplemente no puede ser...
Caminó hacia el sobre. Exactamente igual al de sus sueños, con ese color tan aburrido y esas letras doradas.
Al abrir el sobre, la carta se iluminó y Michelle se sintió enceguecida con esa luz. Atinó a cubrirse la cara con su brazo.
Y ocurrió que, inesperadamente, volvía a caer en un oscuro precipicio.
Se sentía como Alicia, cuando bajaba a toda velocidad por la madriguera del conejo.
-Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!!! Voy a matar a esa rubiaaaaaaaaaaaaaa!!
El oscuro pasaje se abrió innesperadamente y salió gritando a todo volumen. Se dio de lleno contra una planta de un enorme jardín.
Atontada por la golpiza, se incorporó con dificultad, cuando lo vio.
-Imposible-dijo, mientras observaba un inmenso castillo.
-¡¿Qué diantres es esto??! ¿Qué hago? ¿Qué hago? -Dijo,respirando hasta con dificultad.
A lo lejos, divisó a un trío de personas. Bueno, al menos dos de ellos lo eran.
-Es mejor que nada-se dijo.
Y arrancó a correr como una desesperada hacia ellos.




